El amanecer del hombre

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Si hay un paisaje espectacular en Namibia, ese es Spitzkoppe, un macizo granítico que se eleva como un monolito en medio de la planicie más absoluta… y la referencia va con segundas, ya que este es el paisaje elegido por Kubrick para el inicio de 2001, cuando narra “el amanecer del hombre”.

El lugar transmite algo irreal, mágico y atávico, propio de un cuadro de Dalí.

De la mítica piedra negra, ni rastro, lástima… ¡pero que sitio!